¿CÓMO PIENSO YO?

     Si entramos en mi cabeza bipolar (vamos a llamarlo así), encontraremos un montón de ideas por hacer, de pensamientos obsesivos, de pensamientos negativos y positivos algunas veces (en los momentos de euforia), de pensamientos que no son del todo ciertos, muchas cosas, yo lo llamo una piscina llena de pensamientos que se desborda pero nunca se vacía. Y esto sucede en todo momento, las 24h del día, los 7 días de la semana; y quiero encontrar la manera de deshacerme de esto pero no encuentro la fórmula adecuada, mucha gente me dirá: “pero no pienses en eso”, “trata de calmarte”, “sé positivo”, “yo también estoy estresado”, GENTE! esto no es así tan fácil, si fuese tan fácil no existirían los trastornos mentales, no tendríamos que tomar medicamentos por años para controlar un poco esa situación, no tendríamos que asistir a otro profesional en salud mental para contarles o decirles qué sientes para que te dé tareas y te diga herramientas para poder vivir o sobrevivir con cada situación que se presente en tu vida.

¿Qué pasa por mi cabeza?…

     Es una pregunta interesante. Dado que es difícil para mí compararme con una persona media con pensamientos “normales”. 

  1.      La malvada obsesión: Una persona normal puede tener pensamientos obsesivos, como por ejemplo una canción; la típica que “se te pega” todo el día y no hayas como deshacerte de ella, a mi también me ha pasado. Lo que pasa es que en mi cabeza tengo pensamientos obsesivos la gran parte del tiempo, de cualquier tipo, desde el presente, pasado y futuro; escenas, eventos, uff bueno, creo que los aburriría si me pongo a describirlos todos. Son más una regla que una excepción.
  2.     El fin del mundo:  simplemente el hecho de experimentar emociones extremas y me hace pensar de modo extremo con frecuencia. Cada cosa es el fin del mundo para mí. yo nunca estoy triste; estoy deprimida. No soy feliz; estoy eufórica. Si mi marido habla con otra mujer me está montando cachos; si me critican o me dicen algo en el trabajo me van a echar. Yo entiendo que hay cosas que son razonables y otras no, pero ENTIENDAN que no puedo manejar así como así el modo en que mi cerebro piensa, el modo en que actúo a veces, el modo en que siento. Es muy difícil, y estoy trabajando en ello. No todos saltan a los extremos pero nosotros los bipolares tenemos esa tendencia.
  3.     Ansiedad: Como le llamo: el monstruo de la ansiedad. Cuando llega no avisa, llega y listo, es tarde. Ya que salto a los extremos (normalmente a los negativos) seguro es que, una vez he llegado a ellos, empiezo a preocuparme. Y no hay nada ni nadie que me saque de ahí. 

         Puede afectar a cualquier persona, al igual que cualquier otra enfermedad. Si no la has sufrido, no sabes lo que es, y esa es una de las partes más frustrantes para amigos y familiares, que no saben cómo ayudarte. 

         Un día cualquiera, te levantas, haces tu rutina diaria y te vas a trabajar, en el camino comienzas a sentir mareos, dificultad para respirar, opresión en el pecho, contractura muscular, taquicardia, sudoración en las manos, temor a desmayarte, terror; en definitiva, a perder el control de ti mismo y de tu cuerpo, no eres tú, no es el café que te tomas diariamente; sencillamente es el detonante de otros problemas. Mis Monstruos.

        A veces me encuentro en esa encrucijada, no sé dónde estoy, ni cómo llegue a casa o cómo mi cuerpo se mantiene de pie, mi cerebro y mi cuerpo están ahí pero no parecen míos. Mi ansiedad hace que me sienta atrapada en un ciclón de miedo y pensamientos negativos que desencadenan la depresión. Mi capacidad de pensar racionalmente ha ido desapareciendo de mi organismo, mientras me pregunto en voz alta: ¿alguna vez seré normal? El temor frío y oscuro que se experimenta, hace que me de vueltas la cabeza y las paredes parezcan plastilina que se derriten. Para mí en estos momentos nada de lo que ocurre a mi alrededor tiene sentido.

         ¿Qué me está pasando? ¿Me estoy muriendo? Es lo que me pasa por la cabeza. Y así todos colaboran juntos como un gran equipo: la depresión, la frustración, la obsesión, paranoia,  la ansiedad. Entre otras cosas.

ansiedadpic
Es que simplemente puedo estar sentada en mi sofá escuchando la música que más disfruto y empiezo con la opresión en el pecho, “el Monstruo” toca la puerta y por más que no quiero abrirle por el daño que me hará, él siempre encuentra la manera de entrar.

4.  Frustración: Frustración es describir esto de una manera ligera.

    Soy una persona que tiene migrañas. También tengo asma. Estas son condiciones con las que tengo que vivir. No siempre tengo migrañas (afortunadamente), pero mi trastorno bipolar siempre lo tengo y siempre lo tendré. Incluso, cuando los síntomas están bajo control, tengo que monitorear constantemente lo que estoy sintiendo y haciendo para no disparar un episodio. Cuando la depresión y la manía aparecen, tengo que luchar para mantener algún control y eso es lo más difícil, eso genera mucha frustración si no lo logro.

¿Eufórica y súper irritada porque nadie es tan competente como yo? ¿Deprimida y deseando conseguir energía suficiente para tomar una ducha o levantarme de la cama? Hay (posiblemente de manera literal) voces en mi cabeza tratando de distorsionar mi realidad. Empiezo a cuestionarme cada sentimiento que he tenido y cada acción que he llevado a cabo, en un punto; ni siquiera, estoy segura de qué significa ser YO. Todo esto es lo que llamo la auténtica montaña rusa de emociones. 

     Explico: si mi cerebro va automáticamente hacia una situación “catastrófica” y luego se “obsesiona” con ella, es muy difícil que dé una respuesta moderada, incluso cuando se trata de una situación moderada. Estoy muy segura que esto frustraría a cualquier persona a mi alrededor, pero les aseguro que a mí aún más!!. Estoy constantemente intentando adivinar qué reacción “normal” y “razonable” de pensamiento debería dar en una situación determinada. 

frustración
Estoy constantemente forzando a mi cerebro bipolar a cambiar el modo en que piensa para así tener interacciones saludables y relaciones sanas.

     Estoy luchando internamente con esos pensamientos para que no salgan a la luz. Y esto es más que difícil. Intentar derrotar el modo en que un cerebro bipolar piensa, raya lo imposible. Y enfrentarse a los pensamientos bipolares es una tarea a tiempo completo, y si no te sale bien te frustras, y agota, pero hay que hacerlo, paso a paso. 

 

 

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